Calla

Hola,

No quiero decirte nada más. En realidad, sí que quiero; pero no sé cómo ni qué. Me quedaría toda la tarde y toda la noche hablando contigo. Un día, dos, tres, una semana. Toda la vida. Las que hagan falta. Y, en realidad, al mismo tiempo, no haría falta ni una palabra.

Mi cabeza, a veces, va demasiado rápido y da demasiadas vueltas. Se confunden sentimientos, decisiones y pensamientos. Y, al margen de todo, yo solo deseo una cosa: hacerlo bien.

Suena fácil. O difícil. O las dos al mismo tiempo. Es contradictorio y, sin embargo, no tendría sentido de ninguna otra manera. Solo sé que, al final del día, cuando todo ha pasado, lo único que quiero es avanzar en la dirección correcta.

Y esa dirección, la sé, sin saberla. Porque estando dentro de mí, no nace de mí, sino de fuera. No soy yo luchando conmigo mismo con mis propias fuerzas. Y esto no te lo pueden contar, se experimenta.

Es la gran pregunta de la filosofía, pero hoy no te aburriré con mis teorías. No. Hoy quiero explorar el silencio. El de dentro y el de fuera. El que no asusta. El que te habla. El que cuando paras, avanzas.

Es un gran secreto que con frecuencia se olvida. Que no se pone en práctica tanto como se debería. Hay que estar atento. Pues ahí. En lo oculto. En el silencio. Están las respuestas que con tanto trabajo y ardor buscas. Esas que nadie te puede decir. Las que más quebraderos de cabeza te causan. Las que más te agobian. A las que bajas el volumen con todo lo que haces a lo largo del día, pero vuelven y vuelven.

No es raro. El ser humano es un ser de preguntas. Y puede. Solo puede. Que demasiado enfocado en el cómo, en la parte del proceso que puede entender y dar explicación; y no en el por qué, lo que de verdad importa. Pues sin una razón, da lo mismo qué hagas o cómo lo hagas.

Cierra los ojos. Ponte música. Descansa. No intentes encontrar tú la solución. Deja de hacer sugerencias a tu mente o a tu corazón. Deja espacio al silencio. Sugiere las preguntas, pero no con tu respuesta preestablecida. Calla. Y puede que entonces oigas lo que necesitabas.

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