Carta de una chica sencilla a un chico que no entiende

Sé que muchas veces no me entiendes, que te dan ganas de tirar la toalla, que piensas que es imposible hacerme feliz. Que lo quiero todo y nada. Que las chicas somos el mecanismo más complejo que has conocido, mucho más difíciles que la física cuántica y la química inorgánica. Así que, prometo ser sencilla. Prometo no enredar y no volverte loco. Prometo que sólo quiero una cosa: que me quieras como a nada más.

 

Prometo que jamás te buscaré porque seas el más inteligente de los que conozco. Jamás te pediré que resuelvas ecuaciones imposibles o que viajes al espacio. Ni si quiera que tengas una carrera universitaria. No necesito que ganes un premio Nobel para saber que eres el más listo, sino no me hubieras elegido. Pero has de ser sincero, no sólo conmigo, sino contigo mismo. Busca la verdad y no temas enfrentarte a nuevos retos. La inteligencia nos ha sido dada en diferentes medidas, pero la valentía de enfrentarse a la realidad es una conquista personal de cada uno. No necesito que sepas memorizar la tabla periódica, ni que me cites a Hamlet o Homero; ni que descubras la cura contra el cáncer o demuestres por qué los números son infinitos, pero sí que jamás te olvides de una cosa. Es lo único que necesito que sepas: yo soy lo más valioso de tu vida.

 

Prometo que tampoco me enamoraré de ti porque seas el más guapo de los que me rodean. Sin duda, me encantará tu pelo (bueno, menos cuando te lo cortes demasiado), y también tu sonrisa, me gustará tu mirada profunda que conquiste cada espacio de mi alma y que no conozca trabas a la hora de saber cómo me encuentro. Esos rayos X que jamás se equivocan. Tu boca y hasta tus pestañas. Tampoco me importará que seas el más alto o bajo de la clase, seguro que para mí, tienes la altura perfecta. Me gusta que hagas deporte y que te cuides, pero no te pases. No conviertas tu cuerpo en algo más importante que yo porque entonces dará igual lo guapo que seas o el número de cabezas que se giren para verte pasar, a mí, ya no me interesarás. No busco unos bíceps o unos abdominales con los que pasar el resto de mi vida, sino unas manos que se posen sobre las mías, un hombre que sepa dar abrazos.

No te mentiré si te digo que me encantará que me hagas regalos. Pero recuerda que no existe regalo más valioso que el que se hace con el corazón. Cómprame tiempo antes que diamantes. Regálame tardes enteras junto a ti. Esfuérzate en hacerme reír. Improvisa sorpresas de tiendas inventadas y diseña con tu ingenio mis pequeñas alegrías. Te aseguro que eso valdrá mucho más que todo el oro del mundo. Porque da igual lo mucho que te esfuerces en regalarme el mundo, que me compres bolsos y casas de lujo, si al final, tú y yo no nos hemos tenido.

 

Finalmente, tampoco será tu popularidad la que me enamore de ti. No necesito que seas el más aclamado ni el más querido. Pero sí que te fijes en los detalles, que sepas estar atento a cada uno de mis caprichos. Que seas elegante y caballeroso, pero sin que nadie se entere. No hace falta que proclames lo generoso que eres por haber cedido tu asiento, eso restará todo lo que hubieras podido ganar con el gesto. Actúa natural. No me impresionarás con tus actos bondadosos en frente de todo el mundo, pero si tu humildad al hacer las cosas correctas cuando nadie te está mirando. No confundas la elegancia con el dinero, ni creas que un origen humilde puede determinar tu futuro; es más, probablemente sabrás apreciar mejor el valor de las cosas. No elegimos donde nacemos, pero sí que somos los únicos responsables del lugar adonde hemos llegado. No te justifiques, acepta el error y aprende de él. No existe nadie perfecto, así que no trates de convencerme con tus excusas. Un hombre reconoce sus limitaciones y pide perdón por sus equivocaciones. Aprende a ser perdonado. No busco un maestro, ni un ídolo, sino un amigo al que poder amar durante el resto de mi vida.

 

Si no has entendido esto, no intentes nada conmigo. Porque no busco una cara bonita, ni una casa en la playa; ni si quiera que seas el más gracioso o popular del mundo. Porque si nos falta el amor, no me sirve de nada. No me importe de donde vengas, pero adonde vayas, allí, llévame siempre contigo.

 

Una chica de Pamplona

 

 

 

 

 

 

4 comentarios en “Carta de una chica sencilla a un chico que no entiende

  1. Me encantó toda la carta, pareciese que la hubiera escrito yo, es impresionante la forma en como la ves y sabes que ella es… impresionada, toda la carta ha sido maravillosa y este final también.

    Si no has entendido esto, no intentes nada conmigo. Porque no busco una cara bonita, ni una casa en la playa; ni si quiera que seas el más gracioso o popular del mundo. Porque si nos falta el amor, no me sirve de nada. No me importe de donde vengas, pero adonde vayas, allí, llévame siempre contigo.

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