Tú historia y mi verdad

Te compro un cuento. Una historia. Algo que no responda a lo típico. Algo que vuelva a hacerme soñar. Estoy cansada y creo que no debería. Pero, ¿qué puedo hacer? No tengo nada.

En verdad, lo tengo todo. Todo cuanto quiero y pueda desear. Tengo estudios, exámenes y muchas horas frente a la mesa de mi cuarto. Pero, también en la del bar. Tengo dinero. Puedo comprar vestidos, cervezas, tintos. Tengo amigos. Algunos divertidos. Otros aburridos. Algunos que están a veces. Algunos siempre. Otros nunca.

 

Algunos tienen coche. Me llevan. Me recogen. Otros tienen educación. O lo pretenden. Me abren la puerta. Algunos piensan como yo y me aburren. Otros no y me parecen idiotas. Está claro que soy yo el problema, pero ¿qué puedo hacer? ¿seguir disimulando? ¿sonreír como si me importara?

Te compro esa historia. La que me lleve lejos. Muy lejos de aquí. Esa en la que no sepa que va a pasar al día siguiente. ¿Cómo? No lo sé. Haz lo que quieras. Piénsalo tú. Te aseguro que estaré predispuesta. Porque yo, yo no sé.

 

Porque salgo a la calle y no me fijo nada. Cuando lo intento, me canso enseguida. Hay quien dice que hay poesía en los árboles, en la vida. Pero yo los miro y no la encuentro. No sé muy bien a qué se refieren. No sé si es una mentira, si ellos tampoco lo entienden o hay algo que yo no tengo. Sea lo que sea, lo quiero.

 

Por lo menos, creo que lo quiero. Igual luego me parece otra basura. Una más. Como todo lo que venden por la tele. Que sí. Que está muy bien. Y me encanta. Pero, también me cansa. Cuando estoy sola en mi cuarto y miro esa chaqueta que me he puesto siete veces. Me cansa. Y quiero otra porque esa ya está gastada. Está gastada de que la quise en su momento. Y ahora ya la tengo. Y ya se gastaron los piropos de la gente. Y ya no vale más. Porque cuando me la ponga sola en mi cuarto me da demasiado calor. Y ni el perfume me huele bien. Atosiga.

Sé que es superficial. ¿Qué te crees? ¿Qué no me doy cuenta? Pero, ¿y qué? ¿es menos cierto? Miro embobada la televisión y el móvil. Cuando me aburro abro Facebook. Porque es solo un clic en una pantalla. Ni si quiera tengo que levantar la pantalla del ordenador. A veces, estoy demasiado cansada hasta para ver la tv.

 

Por eso, te compro una historia. Y te necesito, de alguna manera. Porque yo sola no tengo fuerzas ni para leerla. Hazme sentir identificada. Sí. Que sea mi historia. No la de los demás. Estoy demasiado cansada. Me da igual. Que sea NUESTRA historia, pues en las mías siempre estoy sola.

 

No estoy deprimida. No. Estoy cansada de que nadie reconozca la  **** verdad

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