Aunque siga esperando un tren que ya pasó

No existen los textos perfectos. Las palabras para decirte todo lo que te tendría que decir. Para que estas letras no sean otra carta arrugada en el fondo de una papelera a la que ya no le cabe todo el amor que siento por ti.

No sé quién tuvo la culpa. Quién se cruzó. Quién intercambio la primera mirada. Quién pronunció la primera palabra. Quién empezó. No sé cuántas veces nos encontramos sin saber quiénes éramos. Sin tener ni la más mínima idea de todo lo que vendría después. No sé por qué. Pero sé que pasó. Recuerdo un balcón.

Sé lo que vivimos, aunque ahora el tiempo se esfuerce en decir que no. Aunque ahora mis manos vacías no recuerden el tacto de tu amor. Aunque cansadas, sigan escribiendo por recuperar tu corazón. Aunque mis ojos sigan viendo los tuyos reflejados en el agua de la ciudad en la que estoy. Aunque siga esperando un tren que ya pasó.

Aunque la vida nos separara. Aunque ya nunca nos volvamos a encontrar. Aunque estés a un clic de mi ordenador. Aunque jamás lo pulse porque nunca creí en el amor de ficción. Aunque siempre me arrepienta porque otro lo haya hecho ya. Aunque ahora lo vea de tu mano en la misma terraza de aquel bar. Aunque duela ver que todas las promesas que un día nos hicimos se encuentran en la papelera junto a todas mis cartas de amor y aquella postal.

Aunque los detalles ya no cuenten y mis cartas no te lleguen. Aunque siga escuchando tu nombre en cada canción. Aunque los recuerdos se me mezclen y sea más fácil llorar ahora lo que debí llorar años atrás. Aunque componga versos con tus besos y escriba cuentos con un final feliz. Aunque piense que algún día, quizá, vuelva a saber de ti.

Aunque nuestras vidas ya no vuelvan a orbitar, atraídas la una a la otra, por la fuerza de la gravedad. Aunque tu sonrisa sea una nube borrosa que no consigo recordar. Aunque el cielo me recuerde cada día que el sol siempre vuelve a brillar. Aunque tú, solo fueras una estrella fugaz.

Aunque el último café fuera sin azúcar por si me volvía a enamorar. Aunque tú te marcharas corriendo por si decías la verdad. Aunque aún recuerde ese pelo que ya no puedo acariciar. Aunque tus ojos azules ya no me miren más.

Aunque todo eso sea así. Aunque me apene y me haga dudar. Aunque pudiera volver atrás, a aquella aula con la puerta de cristal. Y pudiera desviar la mirada para no verte pasar. Aunque por un millón de veces lo pudiera cambiar. Yo jamás lo cambiaría y, por todas las veces de mi vida, lo volvería a intentar.

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