Chica del vaquero

Hola chica del vaquero y la camisa de rayas. Princesa de los cuentos de tantos que te ven, aunque tú no lo sepas ni lo comprendas. Te aviso que no estoy cuerdo. He renunciado a eso. Al menos, tal y como se entiende. Pues si bien no me considero un loco, sé que no encajo en este mundo solitario e ingrato. Quiero ser poeta, no de palabras, ni de versos de escaparate, sino de vivencias. De momentos cortos pero eternos que se graben en el corazón. Ya me cansa tanta frase sacada de libro de autoayuda. Tanta excusa aprendida. Tanto medir el tiempo y el espacio, cuando al final, nadie puede manejarlos.

Quiero viajar contigo. No a la India, ni a África, ni Japón. Sino a los rincones inexplorados de tu mente. A esos recuerdos de los que ya ni tú te acuerdas porque tus conversaciones son siempre las mismas. En las que sobran las preguntas. En las que, si acaso, te turnas para destacar todas tus habilidades y viajes con ese chico tan perfecto que, en el fondo, te aburre tanto que piensas que eres rara.

Quiero descubrir tus miedos. Esos que te asusta reconocer. Soy un aventurero. No me gusta huir ni correr. Yo no he venido aquí por tus vaqueros. No soy quién tú crees. Pero habla tú. Habla hasta que no te quede saliva para descubrir tu alma. Y hazlo con tiempo. Que nos sobra. Toda una vida. No me canso. Y con el tiempo, toda mejora.

 

Te crees mayor ahora, pero eres niña. Si, a pesar de tus años, así que deja de jugar al juego de la adolescente envejecida. Que yo no tengo prisa. No trates de demostrarme nada. ¿No ves que pierdes toda la gracia? Se misterio que se descubre poco a poco. En el detalle. Y solo para aquel que tiene valor de quedarse.

Parezco orgulloso y entendido, pero te aseguro que no tengo ni idea de quién eres. Solo reconozco que me fascina el hecho de poder comprender, finalmente, que ahí radica la gracia de querer verte. Que la sorpresa no se agote en un beso. Ni en una cena más. Que reinventemos quiénes somos con afán. Que estamos en edad de descubrir. De pararnos a pensar. De poner todo patas arriba. De retar a la realidad. Que quizá nos enseñaron mal. De no seguir la moda. De hacerlo “mal”.

Pasamos de la locura de la juventud a la obligación y el tedio de trabajar. ¡Qué panorama tan aburrido! Que no. Que no soy ingenuo, chica de la camisa de rayas. Que sé que uno se tiene que esforzar. Pero gastemos el esfuerzo en aquello que merezca la pena. Hagamos de nuestra vida un rincón en el que despegar a nuevos horizontes. Un libro del que no sabemos el final. No vivamos cansados, aburridos, pensando que una noche de cerveza o un concierto es la más alta forma de felicidad. Hay un mundo entero, desconocido, escondido detrás de cada una de nuestras conversaciones. Palabras que no nos aburran jamás. No reniegues de eso. Que los besos son divertidos. Pero el alma siempre pide más.

Chica de la camisa y el pantalón de rayas, hablemos. Creemos. Echemos a volar. Yo te invito esta noche. Hagamos de ella una eternidad.

Un comentario en “Chica del vaquero

  1. Wow!!!! Me ha derretido tu publicación, jamas conocí a un escritor que acertará tanto con sus palabras y me hiciera sentir tan familiarizada con sus letras, siento que si eres ese poeta vivencial seria una fortuna para mi seguir compartiendo tus letras, porque no podías ser tan acertado en tu entrada, yo estoy cansada de ver que el mundo hoy en día es papel, letras, palabras sin valor real ni vida, todo me ha encantado!!!! Demasiado, gracias por existir.😘 escritor y por hacer la diferencia, sigue así y nunca te dejes llevar por el facilista de las palabras y papel vacío que solo maneja apariencias y manipulación basado en lo irreal.

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